Excluidos: ¿Por qué nos duele tanto cuándo somos rechazados?


Por mucho que nos angustie es parte normal de la vida, las personas son rechazadas de distintos ámbitos. Por familiares, por amigos, por la pareja, en el trabajo, en la comunidad, etc. cualquier persona puede quedar excluida.
Hay muchas formas de rechazo, pero si hay algo que tienen en común es lo mucho que nos duele.


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Hace cientos de miles de años, en los días en que el ser humano vivía de la caza y la recolección de alimentos, el hecho de ser expulsados de nuestra tribu era equivalente a una sentencia de muerte, ya que eran escasas las probabilidades de sobrevivir solos en aquel ambiente hostil. Eso nos hizo desarrollar un sistema de alerta temprana para hacernos saber cuando estábamos en riesgo de ser expulsados del grupo.
Por lo tanto, quienes eran consientes de que su conducta podría provocar el rechazo de la tribu, preferían corregir su comportamiento y seguir permaneciendo al grupo.
Sin dudas, que aquel temor al rechazo dejó una huella en nuestra memoria genética.


¿Qué ocurre en nuestro cerebro cuando somos rechazados?

Cuando los investigadores hicieron estudios de imágenes cerebrales, descubrieron que al momento en el cual una persona se siente rechazada, se activa la ‘corteza del cíngulo anterior’, o sea, la misma área cerebral que cuando experimentamos un dolor físico.

Además, en experimentos posteriores se determinó que los individuos que se sienten rechazados o excluidos, tuvieron bajas significativas en pruebas de inteligencia, en ensayos de tomas de decisiones y en pruebas de memoria a corto plazo.


¿Qué podemos hacer ante esta situación?

La adopción de medidas para hacer frente a este contexto debe buscar minimizar el dolor emocional y la ira que podamos sentir, además debemos ayudar a recuperar la autoestima y restaurar la claridad de pensamiento.
Veamos algunos consejos de los especialistas:


No descargar la ira en personas de nuestro entorno:
Muchas veces, hasta los rechazos más leves hacen que la persona reoriente su ira y frustración hacia personas de su entorno más cercano y que nada tienen que ver, como familiares, pareja o amigos. Sea consiente de esto y no cometa un error del que después se deba arrepentir.

La necesidad de "pertenecer":
Una forma de mitigar el dolor posterior a un rechazo, es conectar con nuestro "grupo central", hablar con algún miembro de nuestra familia o círculo cercano nos ayudará a aliviar la tensión en el período inmediatamente posterior. Esto nos hará sentir más conectados. Es un legado de nuestros días en los que formábamos parte de una tribu.

No sentirse culpable:
Especialmente después de un rechazo amoroso, no marcar todos nuestros defectos e insuficiencias. Buscar autoinculparnos solo profundizará el dolor emocional y hará más difícil la recuperación. Trate de asumir la interpretación menos perjudicial.

Reduce la capacidad de pensar:
Un rechazo que nos conmociona, daña temporalmente nuestra eficacia para ordenar los pensamientos. Hay que tenerlo en cuenta debido a actividades: trabajo, estudio, etc.
También debemos tener presente que esta situación es transitoria, para no agregar angustia y pesimismo a nuestro estado emocional.

Escribir absorbe la angustia:
Una forma de mitigar el dolor de un rechazo es escribir, es un gran ejercicio de auto afirmación, además aumenta la autoestima y restaura la función cognitiva.
Por ejemplo, una situación en la que nos sentimos rechazados es cuando nos echan del trabajo. En ese caso hacer una lista de las cualidades valiosas y significativas que poseemos para trabajar: la honestidad, el sacrificio, el compañerismo, la lealtad, etc.
Lo mismo para una ruptura amorosa o cualquier otro tipo de rechazo. La escritura da muy buenos resultados.

No generalizar el rechazo:
Cuando somos rechazados en una situación determinada, tendemos a generalizar. Una ruptura no tiene nada que ver con las otras actividades de su vida. Tampoco el hecho de que no se perduró con una pareja o en un trabajo, no significa que le irá igual en el siguiente.



1 comentario :

  1. El rechazo es el arte del "ningunèo" que ejercen los màs cercanos!al dar por sentado que nuestras capacidades no son dignas de ser escuchadas..

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